El tema de la supermanzana en Cuenca

En Facebook encontré un “link” que me re-dirigía a una encuesta de Diario El Mercurio

¿Está a favor o en contra de las supermanzanas?

Esta pregunta, que parece abordar un tema sin mayor trascendencia para gran parte de conciudadanos, inmediatamente me llevó a otras dudas: ¿Cuál sería mi respuesta si no hubiera ido más allá de los límites de Cuenca, del Ecuador, de América, de “Occidente”, de la televisión, de mis antiguas creencias? ¿Cuál sería mi respuesta si no supiera nada sobre supermanzanas, sobre prácticas urbanas, sobre política, sobre “ciudad”, sobre movilidad, sobre problemas ambientales? 

Decidí buscar en Google “Supermanzanas + Cuenca + Diario el Mercurio” y los dos primeros resultados eran noticias cortas que narraban el ejercicio propuesto. Mientras recorría el texto de la segunda noticia, me fijé en dos imágenes: la primera era de portada y mostraba la esquina de la Catedral (nueva) inclinada y unos peatones cruzando un paso zebra. La segunda imagen, que apareció en la mitad del texto, era publicidad de Kia Motors en donde se enfatizaba la velocidad de un “fantástico auto rojo” recorriendo alguna calle de una ciudad de Europa. Entonces, curiosamente mientras escribía estas palabras, como un eco lejano que se repite todos los días, se escuchaba a dos calles de mi casa la canción del carro del gas: “…por tus cuyes bien asados y por tu mote pelado, por eso, por eso, por eso te quiero Cuenca”.

La transformación urbana en temas de movilidad es una tarea que ha estado pendiente desde hace décadas en varios gobiernos de turno y que, “más allá de ejercicios de acupuntura y maquillaje”, todavía no se ha materializado de manera contundente en la ciudad. Quizá se deba a que los gobernantes y dirigentes políticos siempre se enfrentan a la más temida oposición: los grupos de poder y el pueblo. Los unos quieren sacar una “tajada” y los otros temen y se oponen a cualquier cambio.

Como es sabido, la configuración y la dinámica actual de las ciudades responde a una cadena de agentes y sucesos que, a través del tiempo, han moldeado los imaginarios del pueblo y el espacio. En este ejercicio, a modo de acotación, me gustaría tratar brevemente y de manera general el impacto de tres grandes protagonistas del siglo pasado que continúan reinando en nuestra ciudad: el automóvil, el petróleo y el cemento.

A inicios del siglo XX, la industria del automóvil, conjuntamente con el desarrollo de la producción en cadena, revolucionó el concepto de la movilización y la configuración del mundo. La llegada del automóvil como medio de transporte privado y masivo, no solamente alteró la concepción de los límites del tiempo y del espacio, también, se presentó como una insignia de progreso que reguló las prácticas de movilización, la configuración vial, las dimensiones de calles y veredas y, consecuentemente, la planificación urbana.

Como parte de este engranaje, la industria del petróleo, que inauguró nuevas conquistas en oriente medio, estuvo siempre lista para establecer de manera hegemónica los carburantes y lubricantes que se utilizaron para alimentar los ávidos motores de combustión interna y, al mismo tiempo y entre otros frentes, determinar el material que se utilizó como superficie de rodadura de millones de kilómetros de vías para el automóvil: el asfalto.

El siglo XX también fue el escenario perfecto para el surgimiento, auge y expansión del tercer protagonista de esta historia: la industria del cemento “Portland”. Este conglomerante del hormigón, a más de ser la materia prima que se utilizó y se sigue utilizando para la construcción de casas y edificios, sirvió para la ejecución de redes viales y ciudades enteras hechas con billones de toneladas de hormigón.

Así, figuras famosas como Le Corbusier, Lúcio Costa, Robert Moses, y una gran cantidad de arquitectos y/o urbanistas, impulsaron las dinámicas instauradas por estas tres industrias que parecerían haberse alineado a la perfección con los modelos políticos y económicos prevalecientes, dictaminando, en muchos sentidos, el rumbo del mundo y de las “ciudades modernas”.

Ahora bien, ¿cuál es el problema?

Gracias a investigadores y pensadores que, desde mediados del siglo XX, se cuestionaron y reflexionaron sobre los aciertos y desaciertos del uso masivo del automóvil, del petróleo y del cemento, existen datos que demuestran la urgente necesidad de repensar los “modelos heredados”.

En el caso del automóvil, que desde muchas perspectivas es considerado un ícono de progreso y estatus, su masificación decantó en varios problemas que se evidenciaron en la mayor parte de ciudades del mundo: por primera vez en la historia, un máquina era capaz de ocupar, restringir y delimitar los espacios que habían sido destinados para el “ciudadano de a pie”, e incluso desplazarlo a las “afueras” con el pretexto de que, haciendo uso del automóvil, las distancias serían ‘más cortas’. Además, las nuevas configuraciones urbanas alteraban negativamente las interacciones sociales, el uso del espacio público y los flujos y ritmos de la ciudad. Por esta razón, desde hace más de 50 años, en varias ciudades del mundo se empezó a rectificar y a controlar la influencia negativa del automóvil sobre espacios que debían ser destinados  para uso del peatón.

Por otro lado, desde el punto de vista medioambiental, como es sabido, estas tres industrias (del automóvil, del petróleo y del cemento) representan una seria amenaza al futuro del planeta. Los automóviles conjuntamente con los derivados del petróleo son responsables de más de un tercio de la contaminación ambiental global. Además, la industria del cemento emite la misma cantidad de dióxido de carbono que la suma de todos los automóviles de Asia, Estados Unidos y Europa, es decir, más de tres billones de toneladas de CO2 por año. Por estas y otras razones, actualmente en países desarrollados se está promoviendo y utilizando otras formas de movilidad y se ha empezado a desarrollar prácticas y materiales de construcción alternativos menos agresivos con el medio ambiente.

Volviendo a Cuenca y a las “supermanzanas”, actualmente el centro histórico, incluso siendo “patrimonio de la humanidad” al igual que más de mil ciudades alrededor del mundo, es un lugar caótico en dónde prima la contaminación del aire, la contaminación auditiva, la hostilidad de los conductores de automóviles y la zozobra de peatones, ya que, a pesar de existir una gran cantidad de pasos zebra, aún son parte de la ornamentación inútil de la ciudad.

Personalmente apoyo los estudios necesarios que nos permitan establecer un marco político y legal y una estrategia urbana para que sea posible la peatonalización y la movilidad alternativa. Sobre todo creo que existe la necesidad de sumar fuerzas para que las reflexiones lleguen a la conciencia de la mayor cantidad de ciudadanos, pues como se sabe, la ciudad, más que el resultado de un plan de ordenamiento a cargo de un equipo de urbanistas, es un organismo complejo producto de las formas de pensar de los individuos y colectividades que la habitan.






Rotterdam Film Festival – Parte 1/2

En esta entrada compartimos algunos trailers y la lista de films proyectados en 2017 en El Festival de Cine de Arquitectura de Rotterdam (AFFR). Este es un festival de cine bianual que proyecta películas, cortometrajes, animaciones y documentales sobre arquitectura, desarrollo urbano y cultura de la ciudad.

El festival se caracteriza por ser un festival de cine pequeño, de mente abierta e informal, tanto para arquitectos como para ciudadanos. Además de películas clásicas como The Fountainhead y Blade Runner o documentales sobre arquitectos como Louis Kahn o Frank Gehry, se proyectan películas sobre la influencia de los medios en la ciudad, la representación de ciudades en cine y un escenografía excepcional como Silent Running.

La temática de la novena edición del festival se titula ‘City for sale’ (Ciudad en venta).

 

 

The Destruction of Memory

Todo el mundo recuerda la destrucción del Talibán de las esculturas de Buda talladas en roca en Afganistán. La guerra moderna gira en torno a la destrucción del capital cultural, causando que la gente pierda su memoria e identidad. Con ejemplos de guerras recientes en Bosnia, Siria e Iraq, la película capta la terrible realidad de la guerra mental en la que los edificios emblemáticos son la primera víctima. La película plantea una cuestión importante y cuestiona el papel de la comunidad internacional en la protección del patrimonio cultural.

 

City for sale

Después de Nueva York y Londres, Berlín parece ser el último objetivo para los inversores inmobiliarios internacionales. Andrea Wilcke pasó cuatro años siguiendo las fuerzas de cambio a menudo despiadadas. Agentes inmobiliarios en busca de capital extranjero, ahorradores en busca de interés y políticos con la espalda contra la pared. City for Sale es una película sobre los conflictos desencadenados por la llegada del capital internacional. La ciudad se ha convertido en una mercancía. Ahora es Berlín, pero ¿quién es el próximo? La pregunta que queda es: ¿a quién pertenece la ciudad?

 

Dispossession: The Great Social Housing Swindle

Cómo el nuevo pensamiento liberal ha ensanchado la brecha entre ricos y pobres en las ciudades. Desposeimiento es una descripción fascinante de las políticas de vivienda en desacuerdo de las últimas décadas en Inglaterra. Por un lado, una escasez crónica de viviendas sociales y, por otro, una guerra despiadada para obtener ganancias en el sector privado. Basado en la película, solo hay un consejo: ¡cuidado! Una película ejemplar para cualquiera que posea la ciudad humana y sus habitantes querida.

 

Citizen Jane: Battle for the City

La muerte y la vida de Great American Cities de Jane Jacobs es un trabajo de referencia estándar para arquitectos y diseñadores urbanos. En su libro de 1961, Jacobs desafió la renovación urbana de la época. Simplemente estudiando la vida en la ciudad y en los espacios públicos, vio la esencia de la ciudad y cómo la renovación urbana la estaba destruyendo. El asesino fue ‘maestro constructor’ Robert Moses. Citizen Jane: Battle for the City cuenta la historia de Jane Jacobs y no evita retrazar su historia como un espejo del diseño urbano de hoy. Una visita obligada para todos los que aman la ciudad.

 

After Spring Trailer

Es la historia de el campo más grande de refugiados en Jordania. Originalmente fue pensado como un refugio para la acogida de 80.000 sirios y en la actualidad empieza a parecer con un asentamiento permanente.

 

Bloky

La historia de los gigantescos complejos de apartamentos, conocidos como Bloki, construidos bajo el régimen comunista. Estos bloques vilipendiados fueron el hogar de miles de personas. Los arquitectos de estos edificios hablan sobre cómo surgieron los bloques, mientras que los residentes explican cómo moldearon sus vidas. El gobierno estableció una tarea clara para los arquitectos, pero no siempre se sometieron sin signos de frustración. Una historia maravillosa sobre un pasado que, a pesar de la deprimente Bloki, no es maldecido por todos.

 

Cholet: The work of Freddy Mamani

¿Es kitsch o auténtico? Una arquitectura singular se está desarrollando a una altitud superior a 4000 metros en la ciudad boliviana de El Alto. Durante los últimos quince años, el arquitecto auto educado  Freddy Mamani ha estado construyendo aquí. Con colores brillantes y formas barrocas ingobernables, los edificios sorprenden en un paisaje predominantemente monótono. Ya ha completado más de sesenta edificios, y el fenómeno está atrayendo la atención de personas de todo el mundo.

 

Didi Contractor – Marrying the Earth to the Building

Ella puede tener 84 años, pero todavía está trabajando incansablemente en la arquitectura que es sostenible. Durante las últimas dos décadas, Didi Contractor ha estado implementando apasionadamente sus visiones arquitectónicas, combinando las tradiciones rurales con los requisitos modernos, en el Valle de Kangra en el noroeste de la India, en las estribaciones del Himalaya. Este documental inspirador nos presenta sus creaciones: casas construidas con arcilla, bambú, pizarra y piedra de río, construidas en tributo a su entorno natural.

 

Dream Empire

Para vender propiedades en ciudades chinas, la firma Yana organiza actuaciones de extranjeros. Blancos y negros, sin talento musical, que tocan en espacios abiertos y abiertos. Lo que importa no es su talento, sino su color de piel. Los extranjeros son exóticos “financiables” que prestan a la ciudad un carácter internacional. Cuanto más internacional es la ciudad, más valiosa es la propiedad. En la ciudad de Chongqing, parecida a Blade Runner, Dream Empire cuenta la hilarante historia de uno de los muchos excesos del rápido crecimiento de China.

 

 

Earthquake tourism

En 1755, Lisboa fue sacudida por un terremoto que destruyó la ciudad. Las masas de turistas que ahora inundan la ciudad tienen un efecto similar. El viejo centro está desapareciendo para dar paso a hoteles, propiedades caras y turistas. El monocultivo que lo acompaña es claramente visible en esta película. Segways, autobuses de dos pisos, carritos de golf y tuk-tuks con el lema: “Sigue sonriendo, estás en Lisboa”. Con una mezcla de seriedad y humor, esta película muestra cómo Lisboa se está transformando en un museo al aire libre de autenticidad falsa. Un lugar donde los lemas vacíos le dan a los turistas la ilusión de que están viendo la verdadera Lisboa.

 

 

Five Seasons: The Gardens of Piet Oudolf

Una película sobre el entusiasmo de un buscador inquieto. El trabajo de Piet Oudolf es famoso en todo el mundo. Su diseño para High Line en Nueva York es quizás su trabajo más famoso. Al ver las estaciones no como limitaciones sino al usarlas en su beneficio, Oudolf diseña esquemas que evolucionan de manera excitante. Pero la mano del maestro siempre es evidente. En la película, habla sobre su visión del diseño y muestra que la arquitectura es más que piedra y hormigón.

 

 

 

India in a day

Un informe de la vida en la India el 10 de octubre de 2015. Una apelación de Ridley Scott a todos los habitantes de la India para hacer una película sobre su vida cotidiana generó cientos de horas de material cinematográfico. La edición tomó más de un año, pero resultó en una película fascinante. Al mostrar momentos notables y ordinarios en la ciudad y el campo, la película ofrece una impresión espontánea de la India a través de los ojos de sus habitantes.

 

 

Istambul Echoes

La vida en Estambul tiene lugar en las calles. Un panadero canta las alabanzas de sus productos, un vendedor de mejillones empuja su carrito de puerta en puerta. Esta es la cultura de los barrios antiguos. Pero están dilapidadas y preparadas para la demolición. Los residentes originales se están trasladando a nuevos distritos altos. A medida que la cultura de los vendedores callejeros desaparece, también lo hace la cohesión social y la identidad de los barrios. Una película que te obliga a reflexionar sobre los logros de lo nuevo y la pérdida de lo viejo.

 

 

 

The hotel

El hotel es quizás el más influyente de todos los tipos de edificios en las películas del año pasado. Como Rem Koolhaas ha escrito: ‘El hotel es un guión’. Desde los hoteles de Visconti y Wes Anderson hasta los hoteles que inspiraron al dramaturgo sueco Lars Noren. El cineasta Kristian Petri hizo una maravillosa peregrinación a los hoteles cuyos diseños han ayudado a dar forma al mundo.

 

 

Addis Ababa – Chinese New Flower

Trata la rápida expansión de Addis Ababa. En las recientes décadas la ciudad ha sido totalmente reintentada.

 

 

 

L’ Amatore

Película sobre el arquitecto italiano Piero Portaluppi, que aborda la época fascista entre los años 1930 y 1940.

 

 

 

Gente dei Bagni

La historia de la última casa de baño en Turin, que acoge a una gran variedad de gente cada día.

 

 

 

Behind the Stone Wall

Trata la historia de una pequeña industria y a la vez, la problemática que representa la desaparición de las pequeñas industrias de occidente y la cohesión social.

 

 

 

Columbus

Una historia que se desarrolla entre la arquitectura de Columbus, Ohio. La decoración ideal para un largometraje en el que la muerte de un arquitecto reúne a la familia nuevamente.

 

 

Eero Saarinen the architect who saw the future

Peter Rosen, fotógrafo e hijo de Saarinen, ofrece una visión única de la vida y el trabajo de su padre y abuelo Eliel Saarinen. Explora un período inspirador y su abrupto final en 1961 cuando, en la cima de su fama, Eero Saarinen murió repentinamente.

 

 

 

Having a cigarrette with alvaro ziza

Filosófico retrato de Álvaro Siza. Una película en la que habla extensamente sobre el trasfondo de sus diseños y sus motivos personales. Su conversación sobre el tema con su compañero arquitecto Souto de Moura ya es legendaria. Dos grandes maestros en busca de la esencia de la belleza.

 

 

Después del fin del mundo.

La siguiente entrada está dedicada a la exposición DESPUÉS DEL FIN DEL MUNDO — EXPOSICIÓN EN EL CCCB (Centro de Cultura contemporánea de Barcelona) UNA INSTALACIÓN DE GUILLERMO SANTOMÀ — GRABACIÓN AUDIOVISUAL DE EMILIJA ŠKARNULYTĖ y recoge cinco textos cortos de Timothy Morton: Esperando a la Humanidad, La espera y la ansiedad, La espera y la realidad, Perdón por el retraso: la bifurcación del tiempo, La espera y la alienación.

 

Ministerio del Futuro

TIMOTHY MORTON

 

 

Esperando a la Humanidad

TIMOTHY MORTON

Hay una brecha radical entre mi «pequeño yo» y mi yo como miembro de la especie humana.

Mi pequeño yo, al arrancar el coche el lunes por la mañana, no debería sentirse en absoluto culpable, porque yo no soy la causa del calentamiento global. Mi acción es estadísticamente insignificante.

Sin embargo, como miembro de la especie humana, formo parte del ser que sin lugar a dudas ha provocado el calentamiento global.

Tenemos que pensar en nosotros a muchos niveles, a muchas escalas, tanto temporales como espaciales.

Tenemos que reflexionar sobre cómo hay que decir «nosotros», porque los seres humanos, y no las medusas, han sido los causantes del calentamiento global.

Al buscar modos de decir «nosotros», suelen manifestarse maneras racistas y sexistas de hacerlo. Por no hablar de maneras especistas, que trazan una distinción rígida entre los humanos y los no humanos.

Así pues, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo decimos «nosotros» y cómo impedimos que fuerzas poderosas como el racismo o las grandes corporaciones definan ese ámbito, el nivel en el que formamos parte de la humanidad?

La izquierda de hoy piensa el concepto de humanidad de dos formas. Una es un silencio embarazoso y la otra, no deja de ser un intento por esquivarlo.

También hay una manera habitual de concebir la humanidad desde la derecha. Es la anticuada idea de que los humanos somos superiores a los no humanos. Esta idea es siempre racista, porque se basa en la distinción entre algunos humanos y los otros, considerados infrahumanos o inhumanos, seres extraños que necesariamente se tienen que situar entre lo humano y lo no humano, lo que hace que parezca que existe una gran diferencia entre ambos. A menudo, a los no humanos «de allí» se los considera naturaleza, y a los humanos «de aquí», cultura. Los no humanos son familiarmente diferentes. Los infrahumanos o inhumanos son extrañamente lo mismo. La «naturaleza» «de ahí fuera» es un concepto al que le intentamos quitar la extrañeza. Pero precisamente la aceptación de un mayor grado de extrañeza en cuanto a lo humano contribuye a hablar de los humanos y de los no humanos de maneras no racistas o sexistas.

En un concepto no racista, no sexista y no especista de la humanidad, al ser humano le envuelve la presencia espectral de otras entidades de todo tipo: ADN, bacterias estomacales, ideas, vacas, ordenadores…

Eso significa que los seres humanos son como fardos o montones, pilas sueltas de cosas que no son estrictamente humanas en absoluto. Así pues, hay que pensar en los montones. ¿Os gusta la idea de que haya montones? ¿Son posibles los montones?

Cuando digo que la especie humana es un montón de todo tipo de cosas, utilizo el término de manera muy técnica. Montones técnicos. ¿Podéis visualizar un montón? Son pilas separadas, quizá en forma de cono. Puede que las pilas se parezcan un poco a los humanos. Como los cuadros de Arcimboldo.

Precisamente ahora parece relevante reflexionar sobre la humanidad y, evidentemente, eso significa que hay que hacerlo de una manera no racista, ni misógina, ni especista. Para ello, hay que concebir la humanidad como algo real, pero en el sentido de un montón en el que se pueden añadir o quitar todo tipo de cosas sin que deje de ser un montón. Además, los montones se pueden superponer. Puedes compartir al menos parte de tus cosas con otros humanos y con no humanos. Compartes tu microbioma bacteriano con la persona que tienes al lado y con cualquier cosa que comas para almorzar. Puedes compartir el mundo de un león. ¿Qué más da si solo compartes el 30 %? Algo es algo.

Para entrar en esto hay que dar cabida a los matices. No se puede pensar que «verdadero» es 1 y «falso» es 0. Tiene que haber valores de «verdadero» entre el 1 y el 0: algunas cosas pueden ser medio verdaderas. Hay lógicas de todo tipo que pueden ayudarte a hablar con matices.

Cualquier discurso ecológico —el arte, la ciencia, las políticas… todo— tiene matices.

 

 

La espera y la ansiedad

TIMOTHY MORTON

¿Qué significa «presente»? Decimos que el calentamiento global se está produciendo ahora. ¿Qué es «ahora»? ¿Qué tamaño tiene?

En una era de conciencia ecológica, los seres humanos se enfrentan a una variedad desconcertante y a menudo inquietante de escalas temporales y espaciales, y casi ninguna de estas escalas temporales se adecúa a ellos.

Por ejemplo, piensa en la escala temporal de la visita a esta exposición. Es probable que no hayas planificado cuánto tiempo pasarás aquí. Eso ya la hace diferente de la manera en que organizas el desplazamiento a tu puesto de trabajo. Además, tiene un tamaño y una forma diferentes. Piensa en la escala temporal que denominamos «carrera profesional». Se superpone con la que denominamos «mi vida». Y luego tenemos a «mi familia», repartida a través del espacio y el tiempo.

¿Dónde está esta sala? ¿En Barcelona? ¿En España? ¿En Europa? ¿En la Tierra? ¿En el sistema solar? ¿En la galaxia?

¿Cuándo es esta sala? ¿Hoy? ¿Esta semana? ¿Este siglo? ¿El tiempo que llevan los humanos en la Tierra? ¿El tiempo desde el que existe materia orgánica en el universo?

El miedo aparece cuando crees que a continuación va a pasar algo.

La ansiedad es cuando no sabes si pasará algo en absoluto.

Para que «pasar a continuación» funcione, hay que aplicar una escala temporal.

La ansiedad es cuando no tienes ni idea de si existe una escala temporal. Si eres consciente de vivir en muchas escalas, no podrás llevar la cuenta de todas a la vez. No porque te falte inteligencia, sino porque las escalas son variadas: no se pueden entender de ningún modo en relación a una escala que funcione como medida de referencia.

No hay ninguna escala maestra. Creemos que existe solo porque confundimos el tiempo con la medición del tiempo.

El tiempo no es uno, dos, tres, cuatro, cinco… Eso es contar de manera rítmica. Contar no es el tiempo. Contar rítmicamente ya implica tiempo. Tampoco puedes apelar a la hora que marca tu teléfono. Señalar al teléfono no es el tiempo.

Puedes buscar en todo el universo algo a lo que señalar que puedas llamar tiempo. No lo encontrarás.

Eso pasa porque el ser que señala de verdad es el tiempo. El tiempo es un líquido que mana de ti.

El tiempo también mana de los árboles, de los dinosaurios, de las bacterias y de la biosfera.

Tantos líquidos, todos manando y  fluyendo.

La conciencia ecológica es  flotante e incierta.

La conciencia ecológica es una excelente oportunidad de explorar la ansiedad. Si no te gusta explorar la ansiedad, puedes intentar encubrirla. La puedes evitar comiendo, drogándote, declarando una guerra o destruyendo la Tierra. Pero la ansiedad es un ácido universal. La ansiedad lo abrasa todo.

Es mejor reconocerla que destruir la Tierra con la esperanza de evitarla.

 

 

La espera y la realidad

TIMOTHY MORTON

Esperamos la llegada de alguien. ¿Quién va a aparecer tras la cortina ahora?

Esperamos vernos aparecer. Miramos en el espejo. ¿Puedes ver ya a tu verdadero yo?

Detén la cinta de la evolución. Encontrarás una especie que posee cierto tipo de poder mutante. Quizá sea un pez que puede respirar fuera del agua durante un minuto. Un pez nunca es solo un pez. Un pez es siempre un pez más cierto tipo de poder mutante. Un X-pez. Tú eres un X-humano. Tienes un super poder que los demás no tienen. Quizá no sea nada especial, quizá sea quedarse embobado durante largos períodos de tiempo, pero nunca se sabe qué mutaciones nos ayudarán. La adaptación es algo que se ve siempre mucho mejor en perspectiva.

Si la versión X de mí mismo no deja de perseguirme, ¿no tendré siempre algo de extraño?

De eso se trata. Y así pasa con todo, todo es una X-cosa.

Así que todo resulta extraño. Pero ahora lo extraño no puede servir para distinguir entre un ser humano «normal» aquí y un lobo «natural» allí, porque yo resulto tan raro e inquietante como cualquier otro.

¿La espera transcurre entre hechos reales? ¿O esperar es una parte intrínseca en la construcción de cualquier hecho?

Es la misma pregunta que cuando decimos: «¿Consiste la realidad en cosas que funcionan perfectamente hasta que empiezan a fallar?» «¿O la realidad es una secuencia de errores interrumpidos por la ilusión de que todo funciona?» Para una abeja, una  or parece funcionar mientras le extrae el néctar. Para un ser humano, también parece funcionar cuando se la regala a su novia.

¿Y no tiene un «mal funcionamiento» algo que funciona mal? ¿Una mala acción a distancia cuyo modelo para nosotros los modernos es el arte? En una época de calentamiento global nuestro medio ambiente está fallando, está funcionando mal, en todos los sentidos.

La conciencia ecológica resulta inquietante.

 

 

Perdón por el retraso: la bifurcación del  tiempo

TIMOTHY MORTON

Estar en el interior de un huracán es habitar en un «presente» que no concuerda con los conceptos filosóficos convencionales acerca del «presente». Esto es así porque un huracán tiene su propia temporalidad, no la nuestra. Lo soportamos, lo padecemos, en un ahora que se parece más a la sensación algo nauseabunda del movimiento relativo, como lo que pasa si te encuentras en un tren parado y otro tren circula en paralelo. O como cuando estás en unas escaleras mecánicas que se han detenido. Se produce una sensación de evaporación, una extraña vibración o un vaivén. Como estar en el mar.

¿Dónde está el pasado? El pasado está en el aspecto de las cosas. Fíjate en tus zapatos. Cuentan la historia de todo lo que le ha pasado a un par de zapatos. Su aspecto es el pasado.

Recuérdalo. Esas historias sobre tus zapatos no están «en» el pasado, sino que son el pasado. El aspecto de un huracán es el pasado. El aspecto del calentamiento global es el pasado. El clima es el pasado. El tiempo que hace es el pasado.

El pasado es un tren que está abandonando el andén. Y no tienes ni idea de su longitud.

¿Dónde está el futuro? El futuro está en cómo son las cosas. Mira a una persona desconocida en la sala. ¿Quién es? Prácticamente no lo sabes. Sabes un poco: qué aspecto tiene ese desconocido.

El aspecto de la persona desconocida es el pasado.

Pero ¿quién es en realidad?

Quién es en realidad es el futuro. Sabes un poco: puedes predecir unas

cuantas cosas sobre esa persona. Pero no conoces su historia al completo. Nunca llegarás a esa clase de futuro, porque se desvanece como un tren que sale de la estación. No tienes ni idea de la longitud del tren. ¿Qué es un huracán? Es el futuro. La biosfera es el futuro.

Entonces ¿dónde está el presente?

El presente no existe. No hay ninguna burbuja, sea grande o pequeña, llamada «presente». No hay ninguna burbuja del tamaño de un minuto. No hay ninguna burbuja del tamaño de un millón de años.

Viviendo en una época de conciencia ecológica, comprendes en cuántos andenes de la estación esperas. Hay tantos, aquí mismo. Andenes espectrales, superpuestos. Algunos tienen un millón de años. Algunos, cien mil, como el calentamiento global. Algunos, unas cuantas décadas, como tu vida. Algunos, unos pocos segundos, como una señal en tu cerebro.

 

 

La espera y la alienación

TIMOTHY MORTON

La humanidad está alienada de sus «superpoderes» políticos. Todavía no somos capaces de pensar y actuar a ese nivel. Los hiperobjetos nos obligan a empezar a pensar y actuar. ¡Y somos uno de ellos!

«Dios es amor» es «amor es Dios» al revés. El pensamiento y la acción colectivos están paralizados por la alienación y sus mecanismos de control, como, por ejemplo, la culpa religiosa.

Esperar es parte del problema. Los mecanismos de control ya están aquí. El samsara, Matrix y cosas por el estilo consisten en esperar a que pase algo (mientras ya está pasando algo).

¿A qué estamos esperando? Parece que vivimos en un mundo diseñado para otros. Incluso los teléfonos que llevamos en el bolsillo ya no parecen servirnos solo a nosotros, si es que alguna vez lo hicieron.

La palabra lobby procede de lugares como las antesalas de Versalles. Lo interesante de un lobby es que es la sala en la que precisamente se hace lobby, en la que se ejerce presión para pedir a los poderosos que hagan algo por ti. Los pasillos del poder son salas del poder para los poderosos. Para ti son solo un pasillo entre un espacio y otro, un compartimento estanco espléndido, extraño y molesto a la vez.